viernes, 4 de junio de 2010

SIN OXIDO EN EL ALMA







Solo es una noche más de tantas que pasan por mi vida hablando de mi, no sé lo que dicen porque ya no escucho. Solo las dejo hablar porque estar en silencio me oxida el alma, y no quiero que cambie de color. El arco iris empieza a despuntar por ella aún no se distinguen los colores pero ya se ve el reflejo del nuevo aspecto. No estoy muy segura aún de los nuevos colores no acabo de distinguirlos de entre las sombras, pero sé que están ahí, y del mismo modo que el día aparece poco a poco el abanico colorista que adornará mi alma también se abrirá para hacer desaparecer los restos de oxido que surgieron de tantas lágrimas humedeciendo mis noches, ahora las dejo hablar y yo me siento en el tercer plano.

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