Hace tiempo escuché un cuento que me apetece contarlo aquí.
La cosecha de trigo de un labrador era excelente, y siempre ganaba el concurso de agricultura.
El labrador, compartía su semilla con sus vecinos.
Un día le preguntaron:
__¿Porqué reparte sus semillas entre los vecinos, si quiere ganar el concurso?
Y él contestó:
__Si quiero tener buena cosecha, tengo que dar las mismas semillas que planto yo, a mis vecinos; pues si éstos sembrasen malas semillas, el polen que se extiende por el campo en primavera, también afectaría a mis cultivos, y por lo tanto, mi cosecha se vería empobrecida.
Este labrador era un hombre sabio.

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