martes, 6 de julio de 2010

LA NIÑA DE CARTON


Y a la vez que el viento balanceaba la hierba, sentía que le acompañaba, me dejaba acariciar por su suavidad. Es lo único que tengo mío, que siento en toda mi piel desnuda sobre la hierba fresca. Soy una dueña del mundo sin miedo a que me miren, me vean, me oigan cuando río. Mi pelo se enreda entre mi cara jugando con el viento, que se esconde, y yo con él esperando que me busquen. Lo harán la luna, las estrellas las sonrisas guardadas entre la gente que llenas de envidia nos observan desde el cielo. Soy esa niña de cartón que se deja llevar por el viento, y que parece tener vida propia, pero no, solo se deja envolver en esas sensaciones que circulan constantemente entre montes, ríos, cascadas y caminos y que no escuchamos a pesar de que sus voces se oyen en el infinito. Me siento extraña en un mundo aburridamente conocido, e incambiable, donde la fantasía se transforma en ridiculez con solo intuirla. La magia solo está en nuestros sueños.



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