Hoy es uno de esos dias que quiero escribir un montón de cosas, pero no encuentro el modo de decir tanto, y sin embargo mi cabeza está tan llena que todo se me entremezcla, sin que nada tenga demasiado sentido.
He venido hace unas horas de un pueblecito de Navarra donde me prometía un fin de semana agradable, divertido, y sano, en plena montaña, con un entorno verde y salvaje, como a mi me gusta, con picos majestuosos y nevados donde el ruido mas ensordecedor era el silencio, si acaso el ruido de las hojas de los árboles movidas por el viento, y una paz que invitaba a sentir el todo a traves de la nada, y mi fin de semana se ha traducido a un solo día, por motivos ajenos a mi, y no deseados, he tenido que volver, de modo que ha sido corto, aunque no ha impedido que disfrutara de la montaña en su entorno más salvaje, lloviendo, y con olor a naturaleza viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario