
MUJERES A MI QUE SOY HOMBRE FACIL
Después de varios meses buscando fecha para devolver a Txetxu la fiesta que nos ofreció este verano, por fin, esta semana decidimos que sería el viernes, y vaya si fue, todo una odisea. No encontrábamos su casa, dimos mas vueltas que un tiovivo, al final, llegamos con parte de la cena, la otra parte ya estaba en casa. Y cenamos entre estallidos de risa, que llegaron hasta las lágrimas, con dolor de mandíbula incluido y que Andi provocaba con su mejor intención, con su acento mejicano, y narrando sus devaneos entre las mujeres de Euskadi, contando su frustración porque en unos dias volará a su querido México, y no se puede presentar allí sin haber triunfado aquí con las féminas (en México aún hay mucho machismo ) . Según él somos chicas difíciles de conseguir jajaja, y eso le frustra. Le hice unas fotos, y le dije que las pondría en internet con este titular
" MUJERES A MI QUE SOY HOMBRE FÁCIL" jajaja y le encantó la idea así que lo que prometo cumplo. Mientras Ana en la cocina nos servía un postre deliciosamente peligroso para pillar algún kilito que después habrá que dejar en algún lugar, Eva nos ofrecía algo para beber a la vez que con Mónica recordaban vivencias en diferentes lugares de América, ya que ambas conocen varios países de allí, y si algo se les olvidaba ya se encargaba Lida de recordárselo, dichos... frases... !jo! que buenas las croquetas que llevó (o algo parecido) hechas con harina de maíz, creo recordar y con chorizo dentro, Andi nos preparó un plato Mexicano que no me acuerdo de su nombre, pero estaba buenísimo, Asier también contaba sus experiencias mas divertidas, Txetxu Ana y yo tuvimos nuestro debate sobre la ley de divorcio, que parece que los hombres la tienen un poco de miedo, porque tal y como está dictada son los que se llevan la peor parte. También tuvimos nuestra sesión de chistes, algunos muy buenos, !que pena! esta parte Andi se la perdió, ya que había quedado con una chica, a ver si le arreglaba lo de la frustración jajaja.
Cuando ya estábamos todos un poco "rotos", (aunque yo estuve más al día siguiente) y la gente comenzaba a dormitar en el sofá, que era muy cómodo, y es que Txetxu sabe comprar jajaja, decidimos repartirnos a nuestras respectivas casas, a Ana como vivía un poco lejos, la llevé yo, así que para cuando llegué a mi casa y apagué la luz de la cabezera de mi cama eran las 6:00 de la mañana, pero daba igual, al día siguiente era sábado, no había que levantarse pronto, así que mereció la pena disfrutar de una fiesta tan divertida.
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