Hace algún tiempo, en alguna entrada anterior, comenté que, este año no estaba siendo el mejor de mi vida, pero a medida que va pasando me voy dando cuenta que tampoco ha sido el peor, ya que a pesar de las zancadillas que el calendario me va regalando, también me está proporcionando nuevas lecciones que voy aprendiendo, como ver los problemas de diferente modo, y con ello enfocarlos también de otra manera. Afortunadamente, no todo es blanco ni negro, hay muchos colores en el arco iris, y podemos poner en nuestra vida el que mas nos guste y no dejar a la vida que nos ponga ella el que quiera. Cada uno es dueño de ella y debe de vivirla como quiera.
Hay una frase muy conocida: "las cosas no son como empiezan, sino como acaban", y si esto lo trasladamos a nuestras vidas, nos damos cuenta que ciertamente, es así. La vida es como una rueda, va girando, no se para, y con ella nosotros, cada momento, cada segundo es un giro que da esa rueda, y ningún momento vivido es igual al anterior. A veces no nos damos cuenta porque el giro puede ser pequeño, pero la rueda sigue girando, y pasado un tiempo nos damos cuenta del recorrido, y que ya no estamos en el mismo lugar que hace un mes, o dos, o un año, y vemos el camino que dejamos atrás, pero siempre mirando hacia adelante, a la espera de que llegue el siguiente giro y ver nuestro avance, porque a veces nos puede parecer que no, pero si, avanzamos en todo, en vivencias en experiencias, en madurez, en aprendizaje sobre lo que dejamos atrás, y siempre viendo lo positivo de todo ello, porque hay mucho de positivo en el pasado, muchas situaciones bonitas y divertidas que recordaremos siempre, anécdotas, personas que hemos conocido, y eso nos puede servir de motivación para seguir el camino que nos queda aún por recorrer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario