Actualmente estoy leyendo el libro de Ramiro A. Calle "Ingeniería Emocional" que me parece de una gran enseñanza, y del que voy a transcribir un pequeño capítulo sobre una cualidad que me parece interesante y de la que hay mucha carencia:
PACIENCIA Y APRENDIZAJE
La paciencia es saber esperar, pero además saber hacerlo con calma, sin desfallecer, de forma ecuánime y resistente. A menudo las cosas no son siempre como queremos que sean. El ego infantil desea que todo suceda como él quiere, pero la vía no funciona así. Bien es cierto que, como decían los padres del desierto, la paciencia es la más difícil de las ascesis, porque todos queremos que las cosas ocurran en el momento en que deseamos que así sea y si así no fuere nos tensamos, angustiamos, desesperamos y creamos mucha ansiedad, perjudicándonos.
Los acontecimientos siguen su curso. Hay que saber respetarlos y saber cuándo es conveniente intervenir y cuándo abstenerse de hacerlo. No es fácil esa clara comprensión que nos orienta a hacer o dejar de hacer, según convenga, con idoneidad, sabiendo cuándo actuar y cuándo abstenerse de hacerlo. Ello forma parte del aprendizaje vital. Todo es aprendizaje, incluso el fracaso, las crisis, los errores, los desvaríos. Lo importante es saber corregir y ser paciente, incluso paciente con uno mismo, con los reiterados fallos, pero tratando de activar la atención y la ecuanimidad para no cesar en el laudable aprendizaje, en el proceso de madurez a través de la vida misma.
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