domingo, 10 de febrero de 2008

SENSACIONES


Dado que nos acercamos a unas fechas dedicadas al amor, voy a intentar acercarme a él a través de este escrito, aún sabiendo que es indescriptible. Hay sensaciones que no se pueden expresar con palabras porque las sensaciones que produce el amor se leen a través del silencio y de los actos.

...Hacer el amor es como estar naciendo. Es amanecer en todo el cuerpo. Es no tener pasado ni futuro, es el ahora, y el aquí.

Es ceñirse a la piel que enguanta el cuerpo estremecido, el grito del mar rugiente, las rítmicas oleadas de la sangre, la torva oscuridad de los abismos, las barcas sin amarra, la lava del volcán, la voz ronca que murmura palabras sin sentido.

Es replegar las alas y acortar los vuelos, aplastar la tierra con nuestro peso.

Es circunscribirse exactamente a los límites de nuestro propio dibujo, sin salir ni un milímetro de ese contorno que todo lo aprisiona y lo contiene.

Que entren las explosiones, no que salgan. Es la música de nuestros sentidos.

Que los caminos huyan hacia adentro. Que el deseo sea red de trama muy cerrada que no permita que los peces huyan. Que los aprisione, vivos, en movimiento. Que haga bajar las estrellas.
Que el cielo baje. Y que el infierno suba y crezca, como bosque brotando lentamente en ese cielo.

Hacer el amor es estrenar las ansias, es convertir caricias y los cinco sentidos en algo nuevo, nunca antes usado, Es abrir a golpes de machete un camino en medio de la selva enmarañada, acelerar la savia de las plantas y agigantarlas, es romper las normas establecidas.
Es ver, oír tocar, oler, sentir. Sentir por primera vez el gusto agridulce de la transpiración y los jazmines. Que cada vez sea la primera vez, como un ciclo que empieza, como comienza el día y como comienzan las cuatro estaciones.

Hacer el amor es multiplicar por dos todo lo bello, lo mágico, lo bueno, lo creativo. Y es dividir entre dos todo el dolor.

Es darlo todo, y recibirlo todo.

Es tener la generosidad más exagerada y a la vez el egoísmo más atormentado. Es que el otro sea tu, y tu el otro, y ambos sepan de qué manera y con qué ímpetu se puede lograr la unidad perfecta, el cóncavo y convexo de la unión.

Es la sed del desierto interminable. Y es de pronto, la jugosa fruta del deseo.

Es ser playa quieta y tormenta. Suavidad de satén, huracán y silencio. Juego sereno, caballo desbocado, vértigo. Escalar altas cúspides.

Descende hasta el fondo del océano.Marearse entre nubes y medusas.

Es explotar el otro cuerpo viéndolo hermoso, porque lo que lo hace hermoso es lo que siente, lo que le hace vibrar, estremecerse, lo que te hace sentir, lo que te brinda.Hacer el amor es perder el respeto a la muerte.

Es concentrarse en el sentir del otro como el verano se concentra para que el sol permanezca. Es el puerto al que los barcos llegan. Es el camino que nos trae de regreso.

Es creer y quitarse de encima las costumbres y los prejuicios para poder ser otra vez niños.

Es poner las dos manos para detener todas las flechas que fueron disparadas.

Saber que la puerta está abierta, pero nos quedamos. Y nos quedamos poque el amor nos necesita y lo necesitamos, porque el encuentro de dos seres que se aman es el verdadero milagro, el más difícil, el más importante.

Hacer el amor es estrenar momentos nuevos. Es volar a las estrellas y traerlas a nuestra geografia imperfecta, para que produzcan el fuego que transforma las sensaciones de nuestros cuerpos en todo el sentir del cielo.

No hay comentarios: